Yo estoy orientado al éxito. He elegido no tener miedo, porque “el talento” y “el miedo” , como explica el profesor Roberto Luna, no son compatibles. Y además he salido a compartir mis riesgos…
En el proceso emocional de nuestro día a día sufrimos altibajos. Hemos aprendido a diseñar programas de ejercicio y/o a organizar sesiones específicas de ciclo, aeróbicos, etc. Pero nadie nos ha enseñado a gestionar nuestro miedo, nuestra ansiedad o tristeza.
Estas influencias emocionales intrínsecas o extrínsecas condicionan nuestras acciones. Y por tanto nuestra orientación al éxito o al fracaso.
Necesitamos un paraguas emocional para reaccionar con talento y por tanto actuar inteligentemente para explotar al máximo nuestras capacidades.
Habrá dificultades. En el camino tropezaremos. Hay que saber que las derrotas forman parte del aprendizaje. Sin embargo, se puede ganar la “gran batalla”, si no perdemos la perspectiva.